En el pueblo de Dañú, la tradicional Charreada de Sábado de Gloria volvió a confirmarlo: no todo son puntos, también es convivencia y ese ambiente tan especial que sólo se vive en un lienzo charro, recinto del único deporte nacional de México.
El lienzo charro «Sabas Padilla Noriega» no fue suficiente. Desde temprano, familias enteras comenzaron a llegar, y poco a poco el lugar se llenó hasta quedar completamente abarrotado. Era Sábado de Gloria, sí, pero también era uno de esos días en los que la charrería se siente más viva que nunca.
Fue una charreada hermosa, de aquella con dos pialadores y tres coleadores; de esas competencias que se disfrutan de principio a fin. Dinámica, bien llevada, con momentos que arrancaron ovaciones y otros que hicieron contener la respiración.
En lo deportivo, los Charros de Huichapan se llevaron la victoria con 313 puntos, firmando una actuación sólida y constante, incluso sin haber logrado manganas a caballo ni el paso de la muerte; el equipo continúa afinando detalles para el inminente inicio del Circuito Excelencia Charra.
Detrás, el equipo local, los Charros de Dañú, defendió su casa con orgullo, sumando 228 unidades y recibiendo el cariño de su gente. El tercer sitio fue para Fuerza Mexiquense, de Aculco, Estado de México, que cerró con 197 puntos en una competencia en la cual tuvo que sortear un esfuerzo cuesta arriba.
Pero si algo terminó por redondear la jornada, fue la hospitalidad. Don Isaac Padilla Guerrero y su hijo, Isaac Padilla Aguillón, junto con los charros de Dañú, se encargaron de que cada visitante se sintiera bien recibido. Hubo atención, hubo detalle, hubo ese calor humano que no se puede fingir y que hace que uno quiera volver.
Ante todo, y tal como cada año, Dañú volvió a cumplir. Su charreada de Sábado de Gloria no sólo mantiene viva una tradición: la hace sentir en un lienzo campirano, rural, de pueblo, y un ambiente festivo e inocente que hace falta cada vez más en los grandes escenarios de la charrería nacional.
Los números
Los Charros de Huichapan, Hidalgo, comenzaron con una extraordinaria cala de caballo de 40 unidades por cuenta de Antonio Rosas, vinieron dos piales de cuenta de José Antonio Rojo Samperio de 21 cada uno y otro hermoso pial de piquete de José Antonio García de Alba de 25; colearon a continuación para 62, siendo el mejor el propio José Antonio Rojo con 33, 16 de Guillermo Muciño y 13 de Jorge Rojo García de Alba.
Buena monta de toro de Hernán Rosas de 20 buenos, lazo cabecero de 28 tantos de Adrián Olvera y la terna la completó rápidamente Isaac Padilla Aguillón con su lazo de pial de 30 unidades, habiendo ahorrado dos minutos del tiempo no utilizado.
Antonio Rosas se lució con la yegua, aportando 17 tantos, Isaac Padilla cuajó dos manganas a pie para 50 buenos, sin fortuna a caballo y sin paso de la muerte, para finalizar con 313 puntos y llevarse el triunfo en esta charreada amistosa.
El escuadrón local, Charros de Dañú, tuvo 38 puntos de la cala de caballo de Isaac Padilla Guerrero, en el pialadero sumaron 22 de un tiro que acertó Napoleón Reséndiz, además de 39 acumulados en las colas, con 23 de Fili Romero y 16 de Isaac Padilla Guerrero.
La jineteada de toro de Arturo Basurto fue completada para 15 unidades, lazo cabecero de Santiago Romero para sumar 27 y el pial en el ruedo de Álvaro Romero fue completado con 23 tantos y gracias a ello finiquitaron la labor de la terna en cinco minutos.
Edgar Rivera logró 17 de su monta de yegua, una mangana a pie acertó el zurdo Teodulfo Basurto para 26, Santiago Romero cuajó otra más a caballo de 21, y sin paso de la muerte, sellando 228 puntos.
Fuerza Mexiquense de Aculco comenzó su actuación con la cala de caballo de 34 puntos de don Rafael Osornio Sánchez, sin piales de cuenta, y en colas totalizaron 31 buenos, siendo el mejor Benjamín Osornio con 12.
Ya en el ruedo, Juan Morales ejecutó la monta de toro de 15 tantos, lazo cabecero de Enrique Bernal Hernández y pial en el ruedo de Enrique Bernal Navarrete, calificados con 26 y 20 unidades, respectivamente, sin tiempo ahorrado.
Erick López se encargó de la jineteada de yegua de 10 unidades, Enrique Bernal Navarrete cuajó dos manganas a pie para 39 unidades, otra más a caballo de 28 por cuenta de Manuel Contreras, y terminaron restando seis tantos en el fatídico paso de la muerte, con lo cual finalizaron con 197 puntos.





