La Voz de la Charrería
Diario digital especializado en noticias de Charrería, Deporte Nacional de México

El caballo Holsteiner

43
Una de las razas más antiguas del norte de Europa

Esta raza de caballos es originaria de la actual región Schleswig-Holstein, que durante casi toda su historia cristiana fue parte fundamental o feudo personal del Rey de Dinamarca, pero que ahora forma parte del norte de Alemania.

Se la considera una de las razas más antiguas de caballos de sangre tibia, remontándose sus orígenes al siglo XIII. Aunque no sea una de las razas más numerosas en la actualidad (representa solo el 6% de la población total europea de caballos), los holsteiners tienen una presencia destacada en las competiciones deportivas de alto nivel en las disciplicinas de salto, doma clásica, concurso completo y enganche.

La creación del Holsteiner empezó en el año de 1200 en el monasterio de Ütersen. La primera documentación de la raza data de 1225 cuando Gerhard I, conde de Schleswig-Holstein-Stromarn, concedió al monasterio el derecho de criar caballos en una finca de su condado en Pinneberg. Los archivos de este monasterio son los primeros documentos de origen de los caballos holsteiner. Posteriormente, el conde Christian I (1460-1481) estableció la primera normativa oficial de la raza.

Fue adoptado rápidamente como caballo de guerra por los caballeros daneses y alemanes, que lo apreciaban por su robustez y su firmeza.

Durante siglos, los holsteiners tuvieron un uso mixto para montura, enganche e incluso labor agrícola. Los criadores de Holstein introducían liberalmente las líneas de sangre externas que creían podía contribuir a producir el tipo de caballo que en cada momento demandaba el mercado.

Un ejemplar de la raza Holsteiner

De esta forma, en el siglo XVII se le aportó sangre andaluza, y finalmente en el siglo XIX obtuvo sangre procedente de los caballos del Yorkshire, con lo que su aspecto general se ha ido perfeccionando en gran medida.

A mediados del siglo XX, los responsables de la cría del holsteiner decidieron aligerar sus caballos, cuyo uso era ya exclusivamente deportivo por la mecanización generalizada en Alemania de las tareas agrícolas, mediante la introducción de sementales de pura sangre inglés. Actualmente, por el contrario, los criadores del holsteiner apenas utilizan aportes extraños a la raza.

Hoy en día, esta raza ha gozado de una intensa demanda por parte de varios países europeos que lo aprecian como caballo de tiro, sobre todo para los carruajes. Es una raza poderosa y fuerte, también muy resistente como caballo de silla, debido a la mezcla de sangre italiana, española y oriental.

Según el reglamento de la Federación de Criadores de Caballos Holsteiner (Verband der Züchter des Holsteiner Pferdes), el holsteiner tiene que ser atlético, con mucha expresión, dotes ideales para el deporte de salto de obstáculos, pero también para la doma clásica y el concurso completo.

Junto a esto debe ser equilibrado y de buen carácter, y a la vez estar siempre activo y listo para el trabajo. Son caballos de talla media, con una altura de entre 1.63 y 1.73 metros en la cruz. Los sementales aprobados deben medir al menos 1.73 y las yeguas 1.57 metros. El cuello ha de ser arqueado y de inserción alta.

En sus orígenes, su perfil era convexo o acarnerado y la cabeza grande. Hoy estos rasgos se han perdido con las aportaciones de sangre inglesa y las cabezas son pequeñas, de perfil recto y con ojos grandes y expresivos.​

La apariencia general debe ser de un marcado atleticismo. La forma más sencilla de identificar a un holsteiner es por su hierro, una H dentro de un escudo coronado, que se coloca en el anca izquierda (en comparación, los ejemplares de la raza Hannoveriana se marcan también con una H, pero de distinta forma y sin escudo ni corona).

Los ejemplares Holsteiner han destacado en diversas disciplinas ecuestres en Europa y Norteamérica

Para muchos, especialmente sus criadores, los holsteiners son equilibrados, calmados, fiables y valientes. Algunos críticos de la raza opinan, por el contrario, que la selección concentrada en la capacidad de salto ha conseguido efectivamente grandes saltadores pero a costa de hacerlos difíciles de montar.

El holsteiner ostenta toda clase de capas como el bayo con extremos negros, o el castaño que es tal vez el color más difundido entre estos ejemplares, y en algunas veces el alazán.


 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.