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Albricias, lindo sombrero
porque el francés te detesta,
porque te aborrece Almonte
y te prohibe la Regencia…

Sombrero charro, tú no eres
para traidoras cabezas;
sólo para el chinacate
eres aureóla y diadema,
y como copa de fresno
cuando su frente sombreas.

Ven con nosotros, sombrero,
que los fandangos alegras,
que orgullo eres del jinete
que recorre nuestras sierras,
que forman dosel tus alas
a la atrevida trigueña,
si cabalgando en su cuaco
va garbosa a nuestras fiestas
con su rebozo terciado,
su enagua con lentejuelas,
sus puntos de ampo de nieve,
su gargantilla de perlas…

Valiente tú, sombrero ancho,
sé signo de Independencia;
que tu arriscada lorenzana
grite a los franceses: ¡Guerra!
porque eres muy mexicano,
porque eres flor de mi tierra.

Tú no sirves al gabacho,
que eres burla en su cabeza;
ven a adornar nuestras filas,
jarano, como presea,
que no te desdeñó Hidalgo
en su divina pelea,
y te llevaba Guerrero
con orgullo en nuestras selvas.

Ven aquí, que ya humillaste
a los Riaños y Callejas,
y sobre tus alas anchas
dejó caer su luz excelsa
El Sol del Cinco de Mayo
para Napoleón afrenta.

 

Guillermo Prieto
El Monarca, Septiembre 27 de 1863


 

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